Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

domingo, 29 de junio de 2008

LENNON, Johnn: Imagina

Imagínate que no hay cielo... Es fácil si lo intentás.
Sin infierno abajo, sólo el firmamento encima nuestro.
Imagínate a toda la gente viviendo para hoy.
Imagínate que no hay países... no es tan difícil hacerlo.
Nada por quien matar o morir.
Y tampoco ninguna religión.

Podrás decir que soy un soñador,
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo.

Imagínate que no hay posesiones... me pregunto si podés.
Que no hay ninguna necesidad de codicia o hambre,
Una hermandad del hombre.
Imagínate toda la gente compartiendo todo el mundo.

Podrás decir que soy un soñador,
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo.

JOHN LENNON (1940/1980)




John y Yoko realizaron muchas campañas antibélicas. La que tuvo más difusión fue la que realizaron en las grandes capitales del mundo con la leyenda: “LA GUERRA HA TERMINADO (SI USTED QUIERE)”. Para ello, John pagó de su bolsillo un millón de dólares. Con eso compró páginas enteras en los principales diarios y alquiló por quince días grandes carteleras en las calles con la misma leyenda. La factura de todos esos gastos la envió proporcionalmente a los presidentes de los países que estaban involucrados en alguna guerra. Nadie jamás le pagó nada.

viernes, 27 de junio de 2008

PEZA, Juan de Dios: Reír llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
”Eres el más gracioso de la tierra
y el más feliz”... Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,

en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,

llegose un hombre de mirar sombrío:
”Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
“Nada me causa encanto ni atractivo;

no me importan mi nombre ni mi suerte,
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión, la de la muerte”.
—Viajad y os distraeréis.

— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizás?

—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Qué tenéis de familia?
—Mis tristezas.
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?

—Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos,
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo

vuestro mal y no debo acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podéis curaros.
—¿A Garrik?

—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.
—¿Y a mí, me hará reír?

—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él. Mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,

enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!

¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,

que las vidas son breves mascaradas.
Aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.
.
Juan de Dios Peza
(México, 1852/1910)

¿Quién fue Garrick?

David Garrick (1717-1779): actor y empresario teatral inglés.
En el siglo XVIII, con la primera revolución industrial, aparecieron las fábricas, los horarios laborales imposibles, el consumismo y, entre otros importantes avances de la humanidad, “las depresiones”.
Los médicos de la época, ajenos a la futura invención del psicoanálisis y los antidepresivos, tuvieron que recurrir a un remedio natural e infalible para paliar tanta infelicidad: ¡La Risa!
Los teatros de comedia se llenaron de pacientes que, aun teniéndolo todo, se sentían infelices, y los actores, de alguna manera, se convirtieron en terapeutas emocionales.
Uno de los “quitapenas” más reconocidos de esa época fue un inglés, llamado David Garrick, actor, escritor, productor y por encima de todo, un cómico infalible, con el que nadie podía dejar de reírse.
Podríamos decir que los médicos del XVIII, ayudados por un siempre inspirado Garrick, inventaron un tratamiento emocional que triunfa en el XXI, la "Risoterapia".

miércoles, 25 de junio de 2008

GIRONDO, Oliverio: Espantapájaros

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higos; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias: ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue, y no otra, la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa...


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Oliverio Girondo: Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1891, en el seno de una familia adinerada que le procuró una esmerada educación en importantes centros educativos europeos.Estudió Derecho, y muy pronto, a raíz de sus contactos con los poetas exponentes de la vanguardia europea, publicó en 1922 su primer libro de poemas, «Veinte poemas para ser leídos en el tranvía», seguidos luego por «Calcomanías» en 1925, «Espantapájaros» en 1932, «Persuasión de los días» en 1942, «Campo nuestro» en 1946 y «En la masmédula» en 1954, obra que constituye en su trabajo más audaz en el campo de la poesía.Al iniciarse la década de los años cincuenta, guiado por su interés en las artes plásticas, incursionó en la pintura con una marcada tendencia surrealista, gracias a su profundo conocimiento de la pintura francesa. En 1961 sufrió un grave accidente que le disminuyó sus condiciones físicas. En 1965 viajó por última vez a Europa y a su regreso a Buenos Aires, falleció en 1967.


martes, 24 de junio de 2008

GALEANO, Eduardo: La carta



Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, perdone el atrevimiento, disculpe la molestia:
—Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
—¿Yo?
—Me han dicho que usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
—Yo puedo escribir, yo sé. Pero una carta así no sé.
—¿Y para quién es la carta?
—Para... ella.
—¿Y usted qué quiere decirle?
—Si lo sé, no le pido.
Enrique se rascó la cabeza.
Esa noche, puso manos a la obra.
Al día siguiente, el albañil leyó la carta:
—Eso —dijo, y le brillaron los ojos—. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir.


Eduardo Galeano
Uruguay, 1940

NERUDA, Pablo: Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.


La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.


Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.


Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.


La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.


Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.


Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.


Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.


Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.


Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.


Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,


mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,


y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

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Pablo Neruda
(Chile, 1904/1973)
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23 de septiembre de 1973: en Isla Negra en medio de la tragedia que ha cubierto a Chile y mientras los golpistas queman y destruyen sus libros, saquean sus propiedades y torturan y asesinan a sus amigos, el insigne poeta salta a la eternidad.

lunes, 16 de junio de 2008

DE LA VEGA, Jorge: Proximidad



Estar cerca, aproximarse,
acercarse, estrecharse y abrazarse,
rozarse, bordearse y confundirse
y ceñirse y apretarse, apiñarse, agavillarse,
allegarse, adjuntarse e incluirse,
hacinarse, apropincuarse y anudarse
y reanudarse, avecinarse y convivirse.
Unámonos, unifiquémonos,
añadámonos, sumémonos, adicionémonos
reunámonos, liguémonos, recopilémonos
aliémonos y enlacémonos,
conciliémonos y aglutinémonos,
adhierámonos, amalgamémonos y barajémonos,
enrosquémonos, embebámonos e intercalémonos
y entrelacémonos y entremezclémonos y
entretejámonos.
Compañera, acompañante,
consecuente, inseparable, connivente,
confusa, aproximada, convergente,
yuxtapuesta y adyacente, fronteriza e inherente,
inclusa, incluida y subsiguiente:
fijate cuánto podría hacer la gente
si el diccionario fuera menos imponente.


Jorge de la Vega



JORGE DE LA VEGA (Argentina, 1930/1971). Pintor autodidacto que exploró las cualidades sensoriales de la psicodelia, y cuestionó la pintura como arte de elite ("Entiendo que la pintura está terminada. Durante mucho tiempo nos hicieron creer que el artista pertenecía a una elite, que era un ser privilegiado, todo espíritu, abstracción incontaminada. En consecuencia, los poderosos de dinero se apropiaban de esa elite: el artista sólo producía para ellos y no llegaba a quien debe llegar, a la masa"). En los años 60s formó parte de la Nueva Figuración ("Fuimos en busca de una figura pero agregándole toda la fantasía y el embadurne de la niñez")Como cantautor, fue un protagonista fundamental en el movimiento denominado Nueva Canción. Compuso y editó su disco "El gusanito en persona", y grabó un segundo aún inédito.Dibujó historietas, diseñó afiches, presentó exposiciones y exposiciones-concert, participó de espectáculos musicales en el Di Tella, el Regina, el SHA y La Fusa. Y quería que la gente tarareara sus cuadros e imaginara sus canciones...

miércoles, 11 de junio de 2008

DENEVI, Marco: Un cuento de horror


La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses), resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:
- Thaddeus, voy a matarte.
- Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.
- ¿Cuándo he bromeado yo?
- Nunca, es verdad.
- ¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?
- ¿Y cómo me matarás? - siguió riendo Thaddeus Smithson.
-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.
El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció.

Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

Marco Denevi
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Marco Denevi nació en Buenos Aires, Argentina, en 1922. Su primera y siempre recordada novela, Rosaura a las diez, obtuvo el Premio Kraft en 1955, iniciándolo en el camino de la literatura. Posteriormente recibió el Primer Premio de la revista Life en castellano en 1960 por la nouvelle Ceremonia secreta, y el Premio Argentores en 1962 por El cuarto de la noche. A partir de allí, conquistó un justo prestigio internacional basado en una obra profunda y deslumbrante. También quiso ser dramaturgo. Los Expedientes, obra estrenada en el teatro Cervantes, recibió el Premio Nacional de Teatro. Siguieron después otras obras -El emperador de la China, Cuando el perro del ángel no ladra-, pero Denevi dijo haberse dado cuenta de que no tenía otras condiciones para el teatro que las propias del espectador de obras ajenas, y no volvió a insistir. Desde 1980 practicó el periodismo político, actividad que, según él, le ha proprocionado las mayores felicidades en su oficio de escritor.
Murió en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de diciembre de 1998.

sábado, 7 de junio de 2008

BENEDETTI, Mario: Informe sobre caricias

1
La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen

2
La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada

3
Es la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria

4
Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tienen tacto

5
Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia

6
Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación

Mario Benedetti
(Uruguay, 1920)

miércoles, 4 de junio de 2008

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel: Algo muy grave va a suceder en este pueblo


Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: "No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo".
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: "Te apuesto un peso a que no la haces". Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Y él contesta: "Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo".
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
—Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
—¿Y porqué es un tonto?
—Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Y su madre le dice:
—No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen...
Una pariente oye esto y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero: "Deme un kilo de carne", y en el momento que la está cortando, le dice: "Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado". El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: "Mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas". Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos...". Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde, alguien dice:
—¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
—¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
—Sin embargo —dice uno—, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
—Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
—Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: "Hay un pajarito en la plaza". Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
—Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
—Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
—Yo sí soy muy macho —grita uno—. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: "Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos". Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa", y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: "¿Vistes, mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?"
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Gabriel García Márquez
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Nació en Aracataca, Colombia, en 1927, en el hogar de Gabriel Eligio García, telegrafista, y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Siendo muy niño fue dejado al cuidado de sus abuelos maternos, el Coronel Nicolás Márquez Iguarán -su ídolo de toda la vida- y Tranquilina Iguarán Cortés. El reconoce que su madre es quien descubre los personajes de sus novelas a través de sus recuerdos. Por haber vivido alejado de su padre, le fue difícil tratarlo con confianza en la adolescencia; "nunca me sentía seguro frente a él, no sabía cómo complacerlo. Él era de una seriedad que yo confundía con la incomprensión", dice García Márquez. En 1936, cuando murió su abuelo, fue enviado a estudiar a Barranquilla. En 1940, viajó a Zipaquirá, donde fue becado para estudiar bachillerato. "Allí, como no tenía suficiente dinero para perder ni suficiente billar para ganar, prefería quedarme en el cuarto encerrado, leyendo", comenta el Nobel. En 1946 terminó bachillerato. Al año siguiente se matriculó en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional y editó en el diario "El Espectador" su cuento, La primera designación. En 1950, escribió una columna en el periódico "El Heraldo" de Barranquilla, bajo el seudónimo de Séptimus y en 1952, publicó el capítulo inicial de La Hojarasca, -su primera novela, en ese diario- en el que colaboró desde 1956. En 1958, se casó con Mercedes Barcha. Tienen dos hijos, Rodrigo y Gonzalo. Gabriel García Márquez, quien vive en Ciudad de México desde 1975, en una vieja casona restaurada por él mismo, es amigo cercano de inportantes personalidades mundiales, lo fue de Omar Torrijos y conserva fuertes lazos con Fidel Castro, Carlos Andrés Pérez, François Miterrand, los presidentes de México, Venezuela, Colombia y otros muchos. El 11 de diciembre de 1982, después de que por votación unánime de los 18 miembros de la Academia Sueca, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por su obra. La vida y obra del Nobel García Márquez ha sido reconocida públicamente: en 1961 recibió el Premio Esso, en 1977, fue homenajeado en el XIII Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana; en 1971, declarado "Doctor Honoris Causa" por la Universidad de Columbia, en Nueva York; en 1972, obtuvo el Premio Rómulo Gallegos por su obra La Cándida Eréndira y su abuela desalmada.En 1981, el gobierno francés le concedió la condecoración "Legión de Honor" en el grado de Gran Comendador. Ese año asistió a la posesión de su amigo y Presidente de la República, François Miterrand. En 1992, fue nombrado jurado del Festival de Cine de Cannes. Sobre Del amor y otros demonios, dijo Alvaro Mutis: "es una novela perfecta desde el punto de vista histórico, con fuertes planteamientos de carácter dogmático en la que aparecen ciertos personajes cuya caracterización es realmente genial". Gabriel García Márquez, es considerado por un importante grupo de intelectuales como el escritor vivo más importante del mundo."Gabo", quien alterna su vida entre México y Colombia, prácticamente vive en un avión. Ha recorrido el mundo entero y engrandecido el nombre de su país en el exterior, llevando sus paisajes y costumbres de un continente a otro, itinerario que inició en 1957 cuando visitó la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Polonia, Hungría y la Unión Soviética, temas de su artículo Noventa días en la cortina de hierro. Después de 1967 cuando se fue a vivir a Barcelona y cuando el mundo se dio cuenta de su obra maestra Cien Años de Soledad, que ha marcado la historia de la literatura de nuestro siglo, García Márquez se ha convertido en invitado de honor de eventos intercontinentales, de congresos, de festivales, porque su presencia tiene un valor muy especial.

lunes, 2 de junio de 2008

CASTILLO, Abelardo: Literatura y felicidad


“La literatura está cargada de fatalidad y de tristeza. ¿Por qué? La vida no es siempre fea. Lo que pasa es que, en el fondo, la literatura es un conjuro contra la infelicidad y la desdicha. La gente quiere ser feliz. Pero la felicidad no hay que escribirla: hay que vivirla. O por lo menos intentar vivirla. En la literatura se pone el deseo, la nostalgia, la ausencia, lo que se ha perdido o no se quiere perder. Por eso es tan difícil escribir una buena historia feliz. La historia de amor más hermosa que se ha escrito es Romeo y Julieta. Pero es una catástrofe. Ella tiene catorce años y él dieciocho, y terminan suicidándose. Qué linda historia de amor. Uno confunde la felicidad con las felicidades, con ciertos momentos transitorios de dicha o alegría. La felicidad absoluta no existe, y se escribe, justamente, porque la felicidad no existe. Existen pequeños instantes de felicidad, o alegrías fugaces, que, si se consigue perfeccionarlos en la memoria, pueden ayudar a vivir durante muchísimos años. La literatura también es un intento de eternizar esos momentos”.

ABELARDO CASTILLO

(Ser escritor, Bs. As., Seix Barral, 2007, p. 36)

Abelardo Castillo nació en Buenos Aires en 1935. Es miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Como novelista destacan: La casa de ceniza (1967), El que tiene sed (1985, Premio Municipal de Literatura) y Crónica de un iniciado (1991, Premio Club de los Trece a la mejor novela del año). También ha publicado libros de cuentos: Las otras puertas (1961, Premio Casa de las Américas), Cuentos crueles (1966), Los mundos reales (1972), Las panteras y el templo (1976), El cruce del Aqueronte (1982), Las maquinarias de la noche (1992) y Cuentos completos (1997). De teatro: El otro Judas (1961, estrenada en Buenos Aires y Premio de los Festivales Mundiales de Teatro de Varsovia y Cracovia), Israfel (1964, estrenada en Buenos Aires en 1966 y Premio Internacional de autores dramáticos Latinoamericanos Contemporáneos), Tres damas (1968), Teatro completo (1995), Sobre las piedras de Jericó (estrenada en Buenos Aires en 1975) y El señor Brecht en el salón dorado (estrenada en Buenos Aires en 1982). Y como ensayista destacan: Las palabras y los días (1989), Ser escritor (1997) y EI oficio de mentir (1998).También ha publicado antologías extranjeras. Es director y co-fundador de las revistas literarias: El Grillo de papel (1959-1974), El Escarabajo de Oro (1961-1974) y El Ornitorrinco (1977-1986).