Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

martes, 30 de junio de 2009

GIECO, León: Encuentros

—No saber leer es una cosa muy fea... muy fea... Bueno, un día me decidí...
—Me llamo Mercedes, soy casada, tengo tres hijos. Un día agarré y tomé la iniciativa...
—Soy Adriana, tengo 39 años, soy alfabetizadora. La tarea era recorrer casa por casa. Hay un momento en que parece que no se puede. Los hijos de los alfabetizados se sienten muy felices...
.
Chispa de luz en los ojos,
veo quien soy junto a otros,
no tiene edad la escuela,
hoy dibujé mi nombre en letras.
.
Mirame ya, nombrame ahora,
miedo no hay, ya no me toca.
Puedo sentir que queda afuera,
como un milagro, la vergüenza.
.
Voy a leer un cuento viejo
que escondí por mucho tiempo,
imaginé por los dibujos,
era de hadas, era de brujos.
.
Migas de pan, camino largo,
se las comió un día encantado.
Renacerán sueños más lindos,
entre amor, entre los hijos...
.
—Tengo una nena de 5 años y un nene que va a cumplir 2. Me gustaría escribir, qué sé yo, una carta a los familiares que tengo allá en el Chaco, por ejemplo...
.
Felicidad al encontrarte,
algo de mí voy a contarte.
Acumulé más palabras,
noche oscura, que aclara.
.
Chispa de luz en mi vergüenza,
vos me enseñás nombres y letras
con tu llave colorida,
abro la puerta a la alegría.
.
—Hace 2 años que estoy estudiando...
—Lo principal que quiero hacer es agradecer a los maestros, que se portaron como compañeros.
—Fui una vez a primer grado, después no fui más a la escuela...
—Un curso muy lindo... Me gustó aprender. Quiero seguir estudiando.
—Ahora que sé leer y escribir decidí muchas cosas. Mi idea es seguir estudiando Contabilidad.
—Me llamo José Villalba, tengo 38 años, 6 hijos y soy albañil. Cuando fui al servicio militar yo no sabía nada de leer porque nunca fui a la escuela. Y tenía novia... y me mandaba cartas y no sabía qué hacer con la carta porque no sabía leer.
—Soy Mabel, tengo 24 años, tengo 6 chicos, soy ama de casa...
—Siempre tuve la necesidad de aprender....
.
.
León Gieco
(Cañada Rosquín, Santa Fe, 1951)
.
“Por favor, perdón y gracias”
.

sábado, 27 de junio de 2009


ES POSIBLE QUE MAÑANA MUERA
Y EN LA TIERRA NO QUEDARÁ
NADIE QUE ME HAYA COMPRENDIDO POR COMPLETO.
UNOS ME CONSIDERARÁN PEOR
Y OTROS MEJOR DE LO QUE SOY.
ALGUNOS DIRÁN QUE ERA UNA BUENA PERSONA;
OTROS, QUE ERA UN CANALLA.
PERO LAS DOS OPINIONES
SERÁN IGUALMENTE EQUIVOCADAS.
.
Mijail Iurevicht Lermontov
(1814-1841)
.
Poeta, dramaturgo y novelista. Es considerado el máximo representante del Romanticismo ruso, junto con Pushkin, y de la poesía romántica revolucionaria.
.
(Estas palabras fueron utilizadas como epígrafe por Ernesto Sábato en su novela "Abaddón el exterminador")

viernes, 26 de junio de 2009

LEVENE, Gustavo Gabriel: Primer amor

"Florecitas" de Pablo Picasso

Tenía catorce años y se llamaba Delia; aun puesto en puntas de pie yo no pasaba de los nueve. Fue mi primer amor.
Mi impaciencia y precocidad sentimental la veían todos los días: éramos vecinos y es preciso acatar la providencia. Yo, en ese entonces, no sabía expresar lo que sentía, y mi diploma de tercer grado resultaba de un fastuoso valor decorativo. Fue inútil haberme distinguido en la lectura y composición: no llegué a hablarle ni a escribirle nunca. Pero mi amor obraba y ¡con cuánta ansiedad guardaba el dinero logrado durante toda la semana y corría, apretando bien el puño, la moneda adentro, hasta el almacén de la esquina! Allí compraba veinte centavos de caramelos que yo entregaba con un gesto simple. Ella lo aceptaba con un muchas gracias insensible, y luego miraba hacia un lado cualquiera, cualquiera menos en donde yo, en actitud contemplativa, quedaba silencioso...
Era muy desgraciado, pero nunca lo somos bastante: un día, mi amigo más íntimo me confesó que la quería. Lo escuché en silencio. Me sentí fracasar, mi amigo era un muchacho inmensamente grande. ¡Tenía ya once años! Además, sus hermanas, cariñosas, agasajaban a Delia.
Como suele ocurrir cuando el presente no es sino una enorme pena, me refugiaba en la esperanza. Aquello no podía durar siempre porque “me volvería grande” y ella repararía en mí y en mi cariño. Seríamos felices, nos casaríamos y seguiríamos siendo felices.
En mi afán de servirla y para poder estar cerca de ella, me hice amigo de su hermanito, a quien llegué a prestar, sin limitaciones, mis juguetes.
Para que ella no me ignorara, era preciso un suceso extraordinario, una hazaña en la que yo hiciera de héroe. Sin saber nada de Nerón, soñé con grandes llamaradas, de esas que todo lo purifican porque lo iluminan todo. Sí, llegué a convencerme de lo ventajoso que sería un incendio en casa de Delia, estallando, claro está, en la debida oportunidad para ser yo su descubridor. ¡Ah! ¡Poder llegar antes que nadie, penetrar en medio del humo, avanzar hasta donde ella, desvanecida, sólo esperaba la muerte...! Cuando planeaba este sueño frente al espejo pensaba en la conveniencia de que el humo fuese leve, el cuerpo de ella liviano y mis brazos, en cambio, largos y recios.
Y bien, la oportunidad hazañosa se produjo. Una noche el piso de Delia se hundió, provocando la consiguiente alarma vecinal. Vi pasar a los bomberos, oí la lista de las víctimas alargada por esa aritmética de multiplicar que utilizan los rumores. Y detrás de los bomberos, penetré yo también. ¿Cómo dudar de que Delia, desesperada y a punto de desmayarse, esperaba que mi amor la rescatase?
Los sueños se realizan pero con variantes, como si ellos estuvieran escritos en otra lengua y la realidad fuera mala traductora; porque entré tras los bomberos y ya no recuerdo nada más... Pero me lo contaron. Me desvanecí bajo los gritos, los cascotes y las nubes de un polvo que asfixiaba. Y salí llevado en los brazos altos y fuertes de mi amada. Volví en mí cuando Delia decía: “Es un chiquito de la cuadra, cuídelo usted”, y maternalmente, me entregaba a un policía.
.
Gustavo Gabriel Levene
(Argentina, 1905/1987)

.
Gustavo Gabriel Levene nació en Catamarca. Cursó estudios primarios en esa provincia y en la Capital Federal; los secundarios en Mar del Plata y Buenos Aires. Egresó como bachiller en el Colegio Nacional "Mariano Moreno" de la Capital. En la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata se graduó de Profesor de Biología e Historia. Empeñado en divulgar el pasado del país, ha redactado "La Argentina se hizo así" (año 1960), "Historia Ilustrada de la Argentina" (año 1964) "Breve historia de la Independencia Argentina" (año 1966), "Para una antología del odio argentino" (1975), "Nueva historia argentina. Un panorama costumbrista y social", cuatro volúmenes (sexta edición año 1977), "Historia de los Presidentes Argentinos", dos volúmenes, tercera edición, 1977, "La Argentina hoy" un volumen, primera edición, 1977.
Corresponde destacar su laboriosa tarea como autor teatral: en 1957, "Mariano Moreno", pieza en cuatro actos, mereció el Primer Premio Nacional en Letras.

domingo, 21 de junio de 2009

PAGANO, Mabel: El que no salta es un holandés

Estaban ahí aquel día en que nosotros nos pegamos al televisor portátil llevado por el gerente, ya que el acontecimiento, muchachos, justifica el abandono del trabajo por un rato, imagínense, hace casi cuarenta años que los argentinos esperamos algo así. Vengan, chicas, que esto no se lo pueden perder y nosotras, que ni locas, porque una cosa es un partido cualquiera y otra muy distinta, un mundial. Pero la Flaca dijo yo tengo que hacer ese trámite de la importadora y se fue. Volvió cuando ya estábamos en los escritorios, todos emocionados porque todo salió perfecto, según Javier, y qué bárbaros los gimnastas, para el cadete y para nosotras, con la banda y el desfile y los papelitos, una maravilla, no sabés lo que te perdiste, pero la Flaca sin interesarse, ahí parada, con los ojos fijos en ninguna parte y diciendo que a la misma hora del festejo, ellas estaban ahí, en la Plaza, como cien, dando vueltas a la Pirámide, algunas llorando y otras diciéndoles a los periodistas extranjeros que no tenían noticias de hijos, hermanos y padres. Y los tipos seguro que las filmaban para hacernos quedar como la mierda en el exterior, Javier interrumpió golpeando el escritorio y el cadete asegurando que no importa porque, total, quién les va a dar bolilla a cuatro chifladas y nosotras diciéndole terminala con eso, Flaca, que por ahí, andá a saber cuál es la verdad y el gerente rematando con que me gustaría saber quién les paga para que saboteen la imagen del país.
Los días siguieron: la república era una gran cancha de fútbol. Empatamos, ganamos, perdimos, pero no importa, porque la copa se la van a llevar si son brujos y el televisor ya fijo en la oficina, mirá, mirá que remate, cómo se perdió el gol ese boludo y aquel hoy no pega ni una. Las mujeres, ya bien al tanto de lo que significa un córner, cuál es el área chica y qué es lo que debe hacer el puntero derecho. Pero Goyito, el de Expedición, desapareció hace cuatro días y nada, dale Flaca, vos siempre la misma amargada, el cadete con sonrisa de costado y Javier que por algo habrá sido, che, porque a mí todavía nadie me vino a buscar. Y ellas siguen ahí, dando vueltas a la Pirámide, ma sí, ya se van a ir, acabala, parecés la piedra en el zapato, pero tienen que darles una explicación, lo que tienen que darles es una paliza y listo, así se dejan de decir macanas cuando el país está de fiesta. Hay que embromarse con alguna gente, la patria no les importa, el gerente opinando desde la primera fila frente a la pantalla y la Flaca como para sí misma, el fútbol no es la patria. Gol. Gooooolllll. Golazo. ¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!
¿Hacen falta seis para pasar a la final? Se hacen los seis, pero a la hermana de Carrasco la secuestraron anoche a dos cuadras de la facultad, que se embrome, por meterse donde no debe, dijiste vos y Javier yo siempre le vi algo raro a esa chica, enganchando enseguida con que después de los seis pepinos a los peruanos, concierto de cacerolas en el edificio, en pleno Barrio Norte, nunca visto, el delirio, la locura y nosotras, contando de la caravana de coches y el novio y el marido, con las banderas, los gorritos y las cornetas, nos acostamos como a las cuatro y hasta la chica aquella, Mariana, la de Libertador, con la vincha y subiéndose a un camión que pasaba para el centro, no se puede creer, ¿viste? Por un anónimo, nada más que por una denuncia sin fundamento y al otro porque ayudaba al cura y a las monjas en la villa del Bajo Flores. Te digo que no me quedó uña por comerme y la hora maldita no pasaba nunca, tocando el techo con cada gol y mirando el reloj, hasta que al fin se dio. Se me cayeron las lágrimas, ¡qué final! ¡El que no salta es un holandés! Y los que desaparecen son argentinos, dale Flaca, no empecés, ¿no te dije, pibe, que la Copa se quedaba aquí? Todos con las banderas y los pitos, a gritar y a cantar, dale con el tachín- tachín, juntos, en aquella fiesta que parecía que no iba a terminar nunca, porque ganamos, salimos campeones y fue como una borrachera de la que nos despertamos con este dolor de cabeza que nos martillea las sienes y un revoltijo de estómago que aumenta a medida que la tapa de la olla se va corriendo. Las cuentas finales no aparecen y la lata está rota de tantas manos que se le metieron adentro. Pero lo peor es lo otro, ellas que siguen ahí, ellas, que ya estaban pidiendo por los que no estaban mientras nosotros saltábamos, sordos a lo que decían algunos como la Flaca, ustedes no se dan cuenta de lo que está pasando y cuando comprendan, ya va a ser tarde. Aseguraba que éramos como los alemanes, que veían el humo saliendo de las chimeneas de los campos de concentración y miraban para otra parte, se callaban, como callamos nosotros, entonces y después, tapándonos hasta las orejas cuando las sirenas nos interrumpían las noches, o escuchábamos algún grito, o se llevaban a alguien del piso de abajo. Nos dieron un pirulín para matar el hambre, Flaca, tenías razón y una entrada al circo para comprarnos la conciencia.
.
Mabel Pagano
MABEL PAGANO: Escritora, nacida el 6 de mayo de 1945 en Lanús. Ha publicado colaboraciones en las revistas para Ti, Vosotras y Nocturno, los diarios Mayoría, El Día de La Plata, El Tiempo de Azul y Convicción de la Capital, y en las revistas literarias Oeste, Contexto, Letras Argentinas, Ateneo, Amaru y Creativos Argentinos.
Participó con cuentos en los libros Los Premiados (Concurso Roberto Arlt), 1976; De Martínez a Rosario (Concurso Biblioteca B. Rivadavia de Martínez), 1977; Cuentos Elegidos (Concurso Troquel), 1979; Borrón y Cuentos Nuevos, 1980; Amistad Divino Tesoro, 1980.
Publicó las novelas Liberación Hundida, 1976; La Familia es Lo primero, 1980; Faja de Honor SADE; el libro de cuentos En Septiembre y por agua, 1980, Premio Fondo Nacional de las Artes; Las novelas Eterna, (Eva Perón), 1982, y Primera Quincena de Mayo, 1983; cuento en la antología Cuentos Argentinos (premiado en el concurso Coca-Cola, 1983), y El Cuarto Intermedio, cuentos, 1983.
Además de los mencionados, recibió, a partir de 1972, numerosos premios en concursos de cuentos y novelas, entre ellos varios primeros, como el de novela de El Cid Editor en 1981.

lunes, 15 de junio de 2009

HERNÁNDEZ, Miguel: Nanas de la cebolla

"Guernica" (1937)
Pablo Picasso
.

(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir
una carta de su mujer, en la que le
decía que no comía más que pan y cebolla)

.
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarcha de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
.
Ser de vuelto tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
.
MIGUEL HERNÁNDEZ

(España, 1910/1942)


Este poema fue escrito por Miguel Hernández desde la cárcel, preso por el fascismo español, cuando la miseria de la posguerra había condenado a los humildes (su esposa e hijo incluidos) a comer solo pan y cebolla para sobrevivir.
El poeta, fiel a la legítima República Española, moriría con tan sólo 31 años de edad a consecuencia de la tuberculosis, prisionero del franquismo, en la prisión de Alicante, en 1942.


martes, 9 de junio de 2009

DOLINA, Alejandro: La decadencia de la amistad (fragm.)

Muchos pensadores han creído notar que, en estos tiempos, la amistad es más un tema de conversación que una actividad concreta.
Por cierto, es relativamente fácil encontrar personas dispuestas a componer canciones sobre los amigos. En cambio es bastante difícil conseguir que esas mismas personas le presten a uno dinero. Según parece, el sentimiento amistoso se halla en decadencia. Todos los días uno tropieza con canallas que lejos de preocuparse por la escasez de amigos, se jactan de ella.
—Yo, amigos, lo que se dice amigos, tengo muy pocos, o ninguno —nos gritan en la cara. Y no advierten que el sujeto está esperando que lo feliciten por semejante hazaña.
En los años dorados de Flores, cuando alcanzaban su apogeo la comprensión, la poesía y el juego del codillo, también existían enemigos de la amistad que preocupaban a los Hombres Sensibles. Manuel Mandeb, el metafísico de la calle Artigas, coleccionó algunas de sus obtusas opiniones en un opúsculo titulado maliciosamente Los amigos. Como ya es costumbre, transcribimos algunos párrafos:
"...La amistad debe nacer en la juventud o en la infancia. Nuestros amigos son aquellos que aprenden junto a nosotros o, mejor todavía, los que viven aventuras a nuestro lado. Y por lo general, la gente aprende y vive aventuras en la juventud. Después casi todo el mundo consigue algún empleo en casas de comercio y ya resulta imposible adquirir conocimientos nuevos o pelearse con una patota.
"...A los once o doce años, uno empieza a hartarse de la familia y encuentra que los muchachos de la esquina son mucho más divertidos que el tío Jorge. Durante más o menos una década nadie estará más cerca de nuestro corazón que esos muchachos. Y si uno quiere aprovisionarse de amigos, debe hacerlo en ese período. Después será demasiado tarde..."
Según se aprecia, el criterio de Manuel Mandeb es interesante y tal vez verdadero. Sucede que en cierto momento de la vida uno descubre que esta rodeado de extraños: compañeros de trabajo, clientes, acreedores, vecinos y cuñados. Los amigos de verdad están lejos, probablemente encerrados en círculos parecidos.
Algunos empecinados insisten en cultivar amistades nuevas. Los matrimonios maduros se visitan mutuamente y desarrollan pálidas parodias de la amistad verdadera: se cuentan una y otra vez episodios antiguos, vividos con los amigos viejos, que ya no están. Cuando uno es joven no cuenta historias a sus amigos: las vive con ellos...
Vale la pena —eso sí— recordar lo que dijo Manuel Mandeb a una amiga suya:
—Vea. Yo puedo ser su amigo si usted quiere. No trataré de seducirla ni me pondré romántico ni le haré propuestas indecorosas. Pero sepa que yo necesito que exista un amor potencial. Me resulta indispensable que exista una posibilidad en un millón de que algo surja entre nosotros. Le aclaro que es probable que si se da esa circunstancia yo salga corriendo. Pero es únicamente en virtud de esa remotísima chance que yo estoy aquí oyendo su conversación como un imbécil.
[...]
Manuel Mandeb pasaba largas horas en la esquina de Artigas y Morón fumando con Jorge Allen, el poeta. Muchas veces ni se hablaban. Se contentaban con saber que el otro estaba allí.
[...]
En Flores, y en todos los barrios, se contaban leyendas sobre las traiciones de los amigos y sobre las ventajas de la soledad.
Todavía en nuestro tiempo hay personas que se complacen en declarar que los perros son más leales y sinceros que los humanos. Cabe sobre esto una pequeña reflexión. Tal vez sea cierto que los perros no traicionan. Pero esto no es en realidad una virtud del animal. Ocurre simplemente, que la módica organización mental del perro le impide realizar procesos tan complicados como una estafa. Es decir: los perros no pueden traicionarnos, por la misma razón que no se les permite escribir novelas.
[...]
...Cada uno de nosotros deberá cuidar lo poco que tenga. Sin componer canciones ni escribir poemas. Se trata únicamente de sentarse un rato en la vereda o de matear en silencio con los que están más cerca de nuestro espíritu.
Si uno no tiene ya a los de antes, cabe decir que tal vez existen en el mundo amigos viejos a los que todavía no conocemos.
Yo mismo, las otras noches resolví salir de mi encierro y lleno de ilusiones me encaminé a cierta esquina que conozco. Tenía ganas de fumar en silencio junto a tres o cuatro sujetos que se estacionan en ese lugar.
Pensaba además cosechar algún guiño amistoso después de estos años en que estuve tan ocupado.
Pero algo raro debe haber sucedido, porque no había nadie.
.

Alejandro Dolina
Argentina, 1949
(de "Crónicas del Ángel Gris")

sábado, 6 de junio de 2009

BORGES, Jorge Luis: Ajedrez


I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

.II

.Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
.
Jorge Luis Borges
(Argentina, 24/08/1899 – Suiza, 14/06/1986)

lunes, 1 de junio de 2009

MELLINO, Esteban ("Alma y Vida"): Cadenet

Enrique Álvarez Aldana
(Argentina)

Cadenet está aquí,
detrás de este papel,
o quizás en mi bolsillo
escondida tras el libro
que algún día escribiré.

Cadenet es mujer,
tiene tibia la voz,
y despierta a la mañana
con su cabeza en mi almohada
sin ninguna explicación.

Sé que no es verdad que Cadenet no existe,
sé que no es verdad,
sé que no se bebe mi café,
sé que sólo vive para mí.

Sin embargo he visto a Cadenet
besarme los labios y llorar.
Sin embargo he visto a Cadenet
salir de mi cuento de papel.

Sé que se transforma en realidad
y hace de mi mundo su ciudad.
Sin embargo he visto a Cadenet
salir de mi cuento de papel.
.

Esteban Mellino / Carlos Mellino
(“Alma y Vida”)
.