Para que la lectura sea placentera, debemos leer porque tenemos ganas de hacerlo y nada más. El fin utilitario de la literatura debe dejarse de lado. Además, nadie debe ser excluido. Por eso, "leer" no es solo un derecho sino que, además, debe ser gratuito.

sábado, 29 de octubre de 2016

GELMAN, Juan: Otro mayo


cuando pasabas con tu otoño a cuestas
mayo por mi ventana
y hacías señales con la luz
de las hojas finales
¿qué me querías decir mayo?
¿porqué eras triste o dulce en tu tristeza?
nunca lo supe pero siempre
había un hombre solo entre los oros de la calle

pero yo era ese niño
detrás de la ventana
cuando pasabas mayo
como abrigándome los ojos

y el hombre sería yo
ahora que recuerdo


sábado, 1 de octubre de 2016

SERRAT, Joan Manoel: Pueblo blanco


Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco,
bajo un cielo que a fuerza de no ver nunca el mar
se olvidó de llorar.

Por sus callejas de polvo y piedra
por no pasar, ni pasó la guerra,
solo el olvido camina lento bordeando la cañada,
donde no crece una flor ni trashuma un pastor.

El sacristán ha visto hacerse viejo al cura,
el cura ha visto al cabo y el cabo al sacristán,
y mi pueblo después vio morirse a los tres,
y me pregunto: ¿para qué nacerá gente
si nacer o morir es indiferente?

De la siega a la siembra se vive en la taberna,
las comadres murmuran su historia en el umbral
de sus casas de cal.

Y las muchachas hacen bolillos
buscando, ocultas tras los visillos a ese hombre joven
que noche a noche forjaron en su mente:
fuerte para ser su señor y tierno para el amor.

Ellas sueñan con él y él con irse muy lejos
de su pueblo y los viejos sueñan morirse en paz,
y morir por morir quieren morirse al sol:
la boca abierta al calor, como lagartos,
medio ocultos tras un sombrero de esparto.

Escapad, gente tierna, que esta tierra está enferma,
y no esperéis mañana lo que no se os dio ayer,
que no hay nada que hacer.

Toma tu mula, tu hembra y tu arreo,
sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna, tal vez mañana sonría la fortuna
y si te toca llorar es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas
y atravesando lomas dejar mi pueblo atrás,
os juro por lo que fui que me iría de aquí,
pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio.

(España, 1943)